Efervescencia.

La inspiración divina se siente como un burbujeo que revolotea dentro de nuestro corazón.
La inspiración divina se siente como un burbujeo que revolotea dentro de nuestro corazón.

Este es el término que describe mejor la emocionalidad que nos embarga para iniciar algún proyecto o aventura. Nos sentimos eufórico, llenos de vitalidad, de ganas. Los problemas potenciales se ven disminuidos a pequeñas piedras del camino. Es en ese preciso momento en el que estamos conectados con la fuente de energía más poderosa de todas, estamos entusiasmados, sentimos a Dios dentro de nosotros.

Pero este entusiasmo es suficiente para impulsarnos a emprender la marcha, su acción no es muy duradera, solo en la medida en que nos desconectemos. Tal y como le ocurre a cualquier aparato eléctrico, nos vamos quedando sin carga en la medida en avanzamos hacia la meta que nos propusimos. Ahora bien, ¿Cómo hacer para que esa energía del impulso nos aliente un poco más adelante cuando los egos, fortalecidos por la desconexión, comiencen a jugar en nuestras mentes generando pensamientos de miedo, frustración, culpa y demás emociones que llevamos a cuestas? Una pregunta muy complicada de responder, pues nadie escapa al desánimo ni a la duda que nos embarga una vez que hemos decido transitar un camino jamás visitado por nosotros.

Pero nada es imposible, solo que depende de la persona más complicada de guiar: “Nosotros mismos”.

Esa pequeña chispa de inspiración se mantiene solo en la medida que mantengamos nuestra conexión con Dios.
Esa pequeña chispa de inspiración se mantiene solo en la medida que mantengamos nuestra conexión con Dios.
  • Sin importar tu sistema de creencias, La fuente de energía es inagotable. Sea como sea que creas de Dios, él siempre está dispuesto para ti y tus necesidades, las de verdad.
  • Cuando sientas desfallecer y el ánimo comience a decaer, conéctate con el momento de entusiasmo, mira las razones que te impulsaron a realizar esa nueva empresa.
  • Si las rocas del camino parecen ahora más grandes que cuando estabas entusiasmad@ es solo porque cambiaste la perspectiva. Eleva tu consciencia de manera que puedas superar cualquier obstáculo del camino.
  • Ese momento de efervescencia es un momento de inspiración, la recibes desde tu intuición y por ende es algo que requiere de toda tu atención, así no sea de tu total agrado.

La inspiración divina suele venir con una poderosa descarga de energía, lo suficientemente intensa como para sacarte de la inercia y ponerte en acción, aprovéchala al máximo manteniendo la conexión. Si desfalleces, recuerda que Él siempre está junto a ti para auxiliarte.

Todo lo mejor para ti.-

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