Los otros.

Estamos rodeados de SERES y solemos no prestarles atención, como si fueran invisibles.
Estamos rodeados de SERES y solemos no prestarles atención, como si fueran invisibles.

Existen, están por todas partes, nos rodean y aun así no los vemos, a ratos los escuchamos y muy de vez en cuando los sentimos. Pero si, ahí están por todas partes, no son fantasmas aunque a veces se comportan como tal. Gritan pero no los escuchamos, empujan, mueven cosas de lugar y es entonces, cuando al afectar nuestro entorno, sospechamos de su presencia.

No se trata de fantasmas o entes alienígenas, son Los Otros, personas que nos rodean y actúan a nuestro alrededor, pero no los vemos, no los miramos ni siquiera cuando están muy cerca. Preferimos ignorarlos y perdernos en los laberintos personales del pensamiento propio que nos coloca muchas veces en el rol de víctimas de las circunstancias imposibilitándonos avanzar. De vez en cuando aparece uno de Los Otros e ilumina nuestra vida haciendo que nos aferremos a su presencia, pero esta debe terminar pues su servicio ha concluido, entonces se va, entonces lo perdemos y entonces sufrimos. Los otros

Para aprender y crecer solo hay que mirar con atención y escuchar con el corazón.
Para aprender y crecer solo hay que mirar con atención y escuchar con el corazón.
  • Existen y están allí para mostrarnos un reflejo que casi nunca queremos ver.
  • Viven, sienten, aprenden y crecen muchas veces con dramas peores que los nuestros. Prueba conectarte con alguno y verás.
  • Son iguales a ti pero con diferentes envases, con diferentes propósitos.
  • Gritan para que los veamos, pero al igual que tú y que todos, nos ignoran.
  • No pertenecen a nadie, pero nos impregnan con su amor al ser parte de nuestras vidas, hacemos honor al dejarles ir y replicar su servicio en los demás.

Solo cuando te detienes a mirar con atención, logras escuchar en tu corazón la profundidad de sus gritos y es en ese momento del aquí y el ahora que Dios nos da el regalo de sentir en el alma que hay alguien más allá afuera sufriendo igual o más que uno mismo. La vida cambia en ese instante, crecemos, servimos y somos testigos del infinito amor de Dios.

Todo lo mejor para ti.-

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