Lo que aprendí en Navidad.

Lo que aprendi esta navidad
Percibe su presencia, aunque no puedas mirarle ni escucharle directamente.

El siguiente escrito lo he rescatado de un mensaje de whatsapp, de esos que llegan en cadena. Me gustó mucho y creo que es una nota para ser leída varias veces en el año. Disfruta.

“Que si nació hoy, que si nació ayer, Que si nació aquí, que si nació allá. Que si murió a los 33, que si murió a los 36. Que cuántos clavos, que cuántos panes y pescados. Que si eran reyes, que si eran magos. Que si tenía hermanos, que si no tenía. Que dónde está, que cuándo vuelve. Yo lo único que sé es que:

A mí me tomó de la mano cuando más lo necesitaba. Me enseñó a sonreír y a agradecer por las pequeñas cosas.

Me enseñó a llorar con fuerzas y a dejar ir.

Me enseñó a despertarme agradecido y a acostarme con la cabeza tranquila.

A caminar muy lento y sin preocupaciones

Me enseñó a abrazar al que me necesita

Me enseñó mucho, me enseñó todo. Me enseñó a quererme con ganas. A querer a quien está al lado y a darle la mano. Me enseñó que siempre me está hablando en lo cotidiano, en lo sencillo, a manera de mensajes y que para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón.

Me enseñó que un gracias o un perdón lo pueden cambiar todo.

Me enseñó que la fuerza más grande es el amor y que lo contrario al amor es el miedo.

Me enseñó cuánto me ama a través de lo que yo amo a mi familia

Me enseñó que los milagros si existen.

Me enseñó que, si yo no perdono, soy yo el que se queda prisionero, y para perdonar primero tengo que perdonarme.

Me enseñó que no siempre se recibe bien por bien pero que actúe bien a pesar de todo. Me enseñó a confiar en mí y a levantar la voz frente a la injusticia.

Me enseñó a buscarlo adentro y no afuera.

Me dejó que me aleje, sin enojarse, que salga a conocer la vida, a equivocarme y a aprender. Y me siguió cuidando y esperando.

Me enseñó que solo vengo por un tiempo, y solo ocupo un lugar pequeño. Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día en ser mejor y en compartir Su luz conociendo mi sombra, que disfrute, que goce, que ría, que llore y que valore, que Él SIEMPRE va a estar conmigo que, aunque dude y tenga miedo, confíe, ya que esa es la fe, confiar en Él a pesar de mí.

Gracias Jesús por estar en mi vida y enseñarme a vivirla.

Celebró que llegó a mi vida y que si se lo permito vuelve a nacer en mi ¡corazón!”

La invitación de hoy: Vive la navidad.

Todo lo mejor para ti.-

Bilko Castro A.

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