Abatido y sin salida. ¿Seguro?

Cuando todo se derrumba no queda más que reconstruir, pero sabiendo como colocar mejor los ladrillos.
Cuando todo se derrumba no queda más que reconstruir, pero sabiendo como colocar mejor los ladrillos.

Cuando comenzamos a operar cambios profundos en nuestras vidas, sentimos que el mundo, literalmente se nos acaba. Todo a nuestro alrededor se derrumba, aquello que creíamos normal y más aún, que tenemos bajo control, se desmorona paulatinamente frente a nosotros muchas veces sin darnos cuenta de lo que verdaderamente está sucediendo. Pareciera que las calamidades llegaran todas juntas.

Pero no es que se ponen de acuerdo sino que la imagen de nosotros mismos que hemos construido es tan débil que cuando colapsa uno de los ladrillos que la componen, la estructura se debilita ocasionando la caída de la fachada completa. Así comienzan a caer los negocios; las familias sostenidas por apariencia o comodidad; las amistades fundadas en argumentos como la conveniencia; etc. Al final, toca atravesar el proceso que pareciera ser un desierto en el que estamos lejos de todo y de todos, un aislamiento auto-impuesto y el tiempo que permanezcamos en él, atascados y pensando que no hay salida, dependerá de nuestra fortaleza interna construida en función de la fe y los verdaderos valores personales.

Cuando pensamos que no hay más salidas, ni otro nivel que descender, lo único que resta es rebotar hacia un nuevo YO transformado y fortalecido.

Es en este preciso momento cuando la consciencia cobra un papel protagónico en el que apoyados en nuestros aprendizajes construimos un SER más atento del entorno y de los demás, dispuesto a servir y también a recibir.

De esta manera, las adversidades se transforman en lecciones y nos abren caminos hacia realidades llenas de milagros que maravillan a quienes de lejos solo observan.

¿Te sientes abatido? Date cuenta de tu entorno, observa con atención, no busques nada, no preguntes nada, solo observa y obsérvate, las salidas están ahí y siempre abiertas.

Es solo en el silencio de pensamiento cuando la luz aparece para guiarnos a la salida.
Es solo en el silencio de pensamiento cuando la luz aparece para guiarnos a la salida.

¿Sigues sin verlas? Nuevamente, observa con atención, sin querer, solo observa.

¿Qué es difícil observar sin saber que se observa? Claro que si, pero esa es la tarea. No se trata de pedir para que te respondan como tú quieres o esperas, es pedir y abrirte a recibir lo que ya has creado.

“No entiendo”, pudieras estarte diciendo en este momento. Eso es porque estás pensando en lugar de estar atento a cómo te sientes.

Tente paciencia, no es algo que se aprenda solo con leer, requiere de práctica disciplinada. La oración ayuda, pero la oración no en la que pedimos sino en la que agradecemos, no en la que hablamos sino en la que escuchamos. Práctica.

Todo lo mejor para ti.-

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