Reír para no llorar.

Los mejores chistes los escuchamos en momentos de profunda tristeza.
Los mejores chistes los escuchamos en momentos de profunda tristeza.

Los mejores chistes a lo largo de toda mi vida los he escuchado en funerarias, acompañando a amigos o familiares en el proceso de despedida. Los actos velatorios o velorios son lugares de encuentros donde el mejor consuelo para ese momento de “sensación de pérdida” (pues nada perdemos)  o despedida, es propiciar espacios para la risa, algunos recordando a quien se nos ha adelantado en la ida.

Pero aunque vemos a los afectados reír acompañando al grupo, sabemos que por dentro la procesión avanza lentamente, el sufrimiento por “la pérdida” es prácticamente insuperable, al menos en ese instante de duelo. Hasta aquí todo perfecto, pero ¿Qué pasa cuando llevamos la risa fuera de estas situaciones? Hacer un chiste de cada situación problemática a la que nos enfrentemos, lejos de ser un aliciente, se convierte en una vía de escape, una manera de no afrontar la realidad que se empeña en golpearnos el rostro sin que tengamos el valor de mirarla de frente.

Reír para no llorar se convierte en la perfecta excusa para dejar de hacer  lo que es menester y nos permite abandonar el espacio en el que, lo que miramos, nos duele.

Hay un momento en el que los chistes ya no son suficientes para superar a la tristeza.
Hay un momento en el que los chistes ya no son suficientes para superar a la tristeza.

Las risas incompletas nos mantienen atados al mundo del dolor y sufrimiento, tal como si nos revolcáramos en nuestra propia incapacidad de avanzar. Pero no, no somos incapaces, aunque no seamos conscientes, tenemos las herramientas, lo que nos falta es disposición. Las risas aunque son un buen ejercicio de relajación, también pueden ser máscaras para ocultar y reprimir lo que se siente en el fondo: Rabia, rencor, miedo, tristeza, nombra la que sientas cuando ves algún afecto partir o como en el caso de muchos a quienes amo y en el mío propio, cuando vez a tu país destruirse en una implosión de ignorancia. No río para no llorar porque a estas alturas ya no hay chiste bueno que sobreponga las tristezas que genera la humillación de cualquier ser humano.

He aprendido que la mejor manera que existe para dejar de llorar es Actuar.

Es por esto que respeto tanto a quienes hacen humor serio, pues nos muestran de manera amable una cara de la realidad que, y repito, NO QUEREMOS VER.  Una en la que cada quien es responsable de lo que ocurre y no por ello culpable de algo. Cada sketch inteligente nos invita a la reflexión y al tiempo nos conecta con la risa, pobre aquel que sin entender solo ríe para no llorar.

El único rol que nos corresponde jugar nuestras obras es el de Ser Felices.
El único rol que nos corresponde jugar nuestras obras es el de Ser Felices.

Las alegrías incompletas son tan dañinas como las tristezas profundas que duran mucho, así que presta atención a lo que te sucede pues si buscas chistes, haces chistes o te parece gracioso algo que no está en orden y armonía con lo que quieres, entonces te estás presionando a ti mismo a continuar atado a la situación que no te gusta.

La invitación para hoy: Concientiza tu rol en cada evento que te afecta negativamente y entiende que tu única misión en esta vida es SER FELIZ.

Con amor.

Bilko

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