Regocijo.

Solo desde el sosiego que da el regocijo, puedes ver el mundo como es y no como quisieras que fuera.

No he venido a esta tierra a cambiar a otra persona más que a mí, a trabajar en mis angustias, temores, rabias culpas para transformarlas en enseñanzas, entusiasmo y felicidad propia que pueda compartir y contagiar a todos quienes me rodean. El juicio y el reproche quedan fuera de cualquier ecuación, porque estos lejos de propiciar cambios, generan Sigue leyendo