Corazón abierto.

Abrir el corazón no es solo entregar amor de pareja, también se trata de aprender a recibir.
Abrir el corazón no es solo entregar amor de pareja, también se trata de aprender a recibir.

Cuando hablamos del corazón, solemos relacionarlo con el amor de pareja, dejando de lado al resto de las personas que nos rodean, desde nuestros padres pasando por los hermanos, amigos incluso desconocidos. Pensamos que entregamos nuestro corazón a otros sin darnos cuenta de que no es posible dar lo que no tenemos para nosotros. La consciencia del amor no está en entregarse a otra persona sin antes haberlo hecho a uno mismo.

Es muy delgada la línea que separa este amor propio del ego, pero sin caer en este tema que daría para unos cuantos libros, contando los ya escritos, pudiéramos decir que el amor propio es eso que nos permite vivir en armonía y plantarnos frente a la vida de manera pura y simple. Es ese sentimiento en el que estás bien contigo mismo y muy pocas situaciones, por no decir ninguna, te pueden sacar de tu centro, un sentimiento de seguridad en el que no solo estás dispuesto a dar, sino también a recibir de cualquiera, sin miedo. Abrir el corazón te permite adoptar una postura estable que brinda seguridad a ti y a otras personas.

No es posible abrir el corazón mientras estamos en el ego, entendiendo que no se refiere únicamente a una idolatría del YO, esto tiene un alcance más extenso, pues al estar en miedo o razonamiento, rabia o tristeza no podemos tener la fuerza para abrir la puerta de nuestro corazón. Es cuando estamos sumergidos en la emocionalidad, que nos cuesta trabajo  darnos cuenta de que nuestros corazón no está en plenitud, es precisamente allí cuando requerimos de ayuda.

Nuestro corazón es como una caja, si la mantenemos cerrada por miedo, no podremos llenarla ni con amor.
Nuestro corazón es como una caja, si la mantenemos cerrada por miedo, no podremos llenarla ni con amor.
  • Puede un amigo ayudarnos a tomar consciencia y a entender que estamos cerrados de corazón.
  • El ponernos en perspectiva con relación a una situación, nos amplía el panorama haciendo que veamos nuestra apertura, no solo a dar, sino a recibir
  • La bondad de Dios es para todos y se manifiesta en cada una de las personas con las que nos topamos, así nos haya hecho algún “mal” solo recibe la lección y deja pasar la emoción.

Abrir nuestros corazones es una de las tareas más complejas que nos corresponde en este tiempo. Tenemos miedo a ser lastimados y por ende, desconfiamos. El miedo es una máscara del ego, aprende a identificarla y ten presente que el miedo siempre es una ilusión.

Todo lo mejor para ti.-

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