Oración II

A veces dejamos de orar simplemente porque no sabemos la diferencia entre Orar y Rezar.
A veces dejamos de orar simplemente porque no sabemos la diferencia entre Orar y Rezar.

Que si rezar, que si orar, que si meditar, a veces nos enredamos con estos términos y pensamos que son lo mismo, y en verdad a pesar de ser diferentes, cumplen funciones muy similares. Ayudarnos a conectarnos con nuestra divinidad.

Lo cierto es que no importa si rezas, que consiste en repetir oraciones preestablecidas y redactadas por otros, oras y entras en conversación directa con Dios para pedir o agradecer incluso si medita, ese acto abstracto en el que el único objetivo aparente es el de respirar en silencio. Todos logran en ti un efecto muy sanador.

Hoy dejamos la sencilla indicación del Papa Francisco, una manera de entrar en oración sin dejar por fuera ningún aspecto de la vida. Habla con Dios, conéctate y pídele en este orden y verás que este sencillo ejercicio cobra otra dimensión.

Una sencilla manera de recordarnos que si oramos por los demás ya estamos en servicio a Dios.
Una sencilla manera de recordarnos que si oramos por los demás ya estamos en servicio a Dios.
  1. El dedo pulgar es el que está más cerca de tí. Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a tí. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es “una dulce tarea.”
  2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Mantenlos en tus oraciones.
  3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.
  4. El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. Él nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.
  5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por ti de una manera más efectiva.

Esta es una manera muy amigable de recordarnos que siempre y más importante es actuar en servicio por los demás, así sea con una pequeña oración.

Todo lo mejor para ti.-

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