El verdadero maestro.

La primera lección siempre es muy dura de asimilar. Basta con abrir el corazón y apagar la razón para entender.
La primera lección siempre es muy dura de asimilar. Basta con abrir el corazón y apagar la razón para entender.

Sentados a la luz de la brazas en vísperas del inicio del entrenamiento dice el maestro al reducido grupo de nuevos estudiantes

– Si quieren llenar su taza, deben vaciarla de todo lo que tiene.

Casualmente acababan de servir algo de té y algunos de los nuevos encogiéndose de hombros, voltearon sus tazas derramando el preciado líquido para antes del descanso de la noche.

La paciencia es una de las mayores muestras de sabiduría.
La paciencia es una de las mayores muestras de sabiduría.

–Tenemos trabajo alcanzó a decir el anciano maestro dirigiéndose a sus jóvenes asistentes y luego se retiró al descanso.

El maestro, sonriendo por la mañana comenzó la primera lección explicando la parábola de la taza llena, luego de lo cual los que la vaciaron literalmente, se ruborizaron ante las bromas de sus compañeros que, aunque no vaciaron sus tazas, tampoco habían entendido. Debían olvidar cualquier cosa que hubiesenn aprendido para poder aprender más.

En todo lo que hacemos hay espiritualidad.
En todo lo que hacemos hay espiritualidad.

– Hoy deberán Aprender todo y olvidarlo todo. Luego de una pausa, continuó el maestro – Todo lo que hagas es espiritualidad, La música, la escritura, la pintura, los negocios, por ende todo lo que hacemos honra a Dios, así que asegúrate de hacerlo bien desde el principio pues solo así garantizarás que terminará de la mejor manera.

Meditaron, respiraron y luego, inquirió uno de los asistentes con una pregunta que era para cada quien – ¿Qué sabes?

El silencio se apoderó del espacio, tal como tu mente cuando es emplazada con una pregunta de la que conoces la respuesta. Continuó el joven instructor – Todo lo sabes, pero no sabes nada, el verdadero maestro vive dentro, no lucha, no se esfuerza, solo es y está dentro de donde solo tú puedes hacerle salir.

Hizo una pausa y con voz amable continuó – Se suave cómo el agua y fuerte a la vez, el agua del rio no lucha contra la roca, solo las rodea, es sin forma, sin nombre. Entonces uno de los aprendices dijo:

Se como el río, No enfrentes la roca, solo rodeala, abrazala y verás como logras superarla.
Se como el río, No enfrentes la roca, solo rodeala, abrazala y verás como logras superarla.
  • Seré suave con el agua, pero insistente como el rio que rompe la roca
  • Vaciaré mi taza y aprenderé lo más que pueda, para luego desaprender dejando la sabiduría en todo mí SER.
  • Haré lo que sea menester y será lo mejor de mí, dejando en el otro mi energía y alegría.
  • Entenderé que soy uno aquí en el plano físico y allá en el espiritual pues ambos son lo mismo y en ambos estoy.

Asintió el maestro – es hora del descanso, solo recuerden vaciar su taza, mañana será un nuevo día.

Todo lo mejor para ti.-

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