Reciprocidad.

Siempre esperamos ser retribuidos de la misma manera en la que damos.
Siempre esperamos ser retribuidos de la misma manera en la que damos.

Es complicado decir que se da sin esperar nada a cambio. Nuestros egos se encargan de hacernos sentir que es importante recibir algo a cambio y de hecho están en lo cierto porque así debe ser. La complicación aparece justo en el momento en que deseamos que nuestra recompensa ocurra de manera inmediata. Algo así como “Yo te doy, entonces tú me das” y resulta que, a pesar de que en el universo el balance existe y por ende la reciprocidad, esta no ocurre de manera inmediata, al menos para los parámetros de este espacio/tiempo.

Ansiamos que sea nuestra pareja quien nos devuelva el amor que le entregamos, o nuestros hijos, quizás algún vecino. Ayudamos o damos algo y esperamos que en retribución sea la misma persona quien nos haga de vuelta un favor o nos dé un obsequio valorado de la misma manera al que le dimos, pero no ocurre así, es más, a veces esta misma persona ignora por completo el satisfacer algún requerimiento y esto hace que nuestros egos se sientan traicionados y molestos. Es justo en ese instante que comenzamos a hacer juicios y entonces comienzan a ocurrir eventos que consideramos poco afortunados. Considera lo siguiente:

Atrevete a dar sin esperar nada a cambio. El universo se encarga, no creas, solo inténtalo.
Atrevete a dar sin esperar nada a cambio. El universo se encarga, no creas, solo inténtalo.
  • El universo nos corresponde mayormente por lo que sentimos más que por lo que hacemos con expectativas.
  • Cuando alguien tiene una acción que nos perturba, ten presente que está siendo recíproco contigo. Míralo con amor y busca tu propio reflejo.
  • Todos los sentimientos y emociones hacia otros son recíprocos también, si alguien no te cae bien, adivina. Exacto, tú tampoco estás siendo tu mejor versión.
  • Sabe que las recompensas del universo no son inmediatas pues deben estar alineadas con tus más profundos sentimientos. Así que da sin esperar y abre tu corazón a recibir.

Muchos viven repitiendo la frase “El tiempo de Dios es perfecto”, pero siempre andan apurados en recibir la recompensa por sus acciones sin darse cuenta de que es precisamente la ansiosa expectativa la que aleja los regalos de Dios. Sé paciente, ama sin condición y el universo se encargará del resto.

Todo lo mejor para ti.-

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2 respuestas a “Reciprocidad.

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