¿El plan de Dios o el mío?

Hazle caso a tu intuición, es la manera en que Dios te cuenta todo.

Con el pasar de los años y habiendo vivido un tiempo razonable en esta tierra, aprendí y no de la mejor manera, que mis planes a veces tienen carencias importantes en cuanto a lo que es necesario en detrimento de lo que deseo y quiero. Esto tiene sus consecuencias, las que se presentan en forma de retos algunas veces insalvables, al menos en ese instante, puede que más adelante sí, pero no precisamente cuando yo lo quiero.

Seguir el plan de Dios presenta el reto de superar al ego que siempre cree que su plan es mejor.

Estoy seguro que todos hemos ido superando “las pruebas de Dios” y de seguro que ha valido la pena, más por la transformación personal que por el logro en sí mismo, aunque nos cueste admitirlo. Esa transformación representa crecimiento y este viene acompañado de virtudes que van allanando el camino mostrándonos una visión más amplia de las situaciones que hacen que el avance sea más ligero y con menos percances.

La invitación de hoy: Analiza tus situaciones y date cuenta si estás siendo terco al persistir en algo que te hace “sufrir” en lugar de fluir con las circunstancias. Recuerda el proverbio judío que reza “Si quieres hacer reír a Dios, entonces cuéntale tus planes”.

Todo lo mejor para ti.-

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