Un día y otro día.

Un día y otro día
Nos rehusamos a despertar porque nos han hecho creer que las emociones son el camino y con ellas, nos mantienen atrapados en la ilusión.

Las cosas se van complicando mientras la mayoría sigue en el sueño, viviendo en el mundo virtual, atrapados en el ensueño de las necesidades del mundo lineal, del mundo de los deseos insatisfechos y de la lucha sin fin. Dormidos que sueñan con un mundo mejor, diciendo que ansían la libertad cuando lo único que persiguen es hacer un poco más cómoda la celda en la que viven, en la cual han estado viviendo.

A estas alturas, todavía hay personas que no se quieren involucrar.

Siempre, lee bien, siempre hay que tomar partido, no importa cual, pero tomar la decisión de pertenecer y luchar por la pertenencia, superar la adversidad para que el bien, ese que hay dentro de cada ser humano, prevalezca y venza. Pero esto no sucederá por sí solo, no por impulso propio sino por la voluntad de muchos, tal vez no tantos, pero muchos en términos relativos.

Alguna vez escuché que hacen falta solo 100 mil despiertos. Imagina lo insignificante. 100 mil de 7 mil millones.

Tuve esa misma curiosidad, ¿por qué tan pocos de tantos? Y la respuesta fue simple y contundente, al mismo tiempo poderosa y convincente. Me dijeron, Imagina el poder que hay dentro de un SER despierto que solo hacen falta en esa cantidad para impulsar el cambio de un planeta entero. Algo incomprensible para una persona dormida en la ilusión que parece real. Pero al final, solo hace falta un tropiezo, un empujoncito, un movimiento que destrabe la cerradura y entonces, uno despierta.

Despertar no es algo simbólico, es real, es tangible y es alucinante.

Cuando despiertas te das cuenta lo tonto que fue no tomar parte y dejar que otros decidieran, lo inútil que fue no defender lo que, no solo considerabas, sino que sabías correcto, la falta de sentido al haber desperdiciado tiempo, energía y sobre todo, la capacidad de detener a los malos de la partida, que nunca han sido muchos, tampoco tan fuertes y mucho menos, inteligentes.

La pregunta del millón es ¿Pero como se si estoy despierto?

La respuesta no es tan sencilla y solo te puedo decir que una vez que despiertas, ya no tienes miedo, los colores del día y de la noche son más brillantes y la sabiduría te da una perspectiva amplia, con entendimiento y comprensión totalmente alejados de la emocionalidad y repleto de compasión y comprensión.

La invitación de hoy: Despierta, es el momento.

Todo lo mejor para ti.-

Bilko Castro Arias.

QAnon

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