Hablar con Dios.

Sea cual sea la manera, lo que debes lograr es Silencio Mental. Solo así lograrás escuchar a Dios.
Sea cual sea la manera, lo que debes lograr es Silencio Mental. Solo así lograrás escuchar a Dios.

Es una inquietud muy antigua saber si Orar; Rezar o Meditar nos conectan con él (o ella), todas son maneras muy efectivas de conectarse con la divinidad que hay en cada quien, pero en verdad nos conectamos con Dios es a través de nuestro corazón y él se comunica con nosotros a través de nuestro cuerpo y las sensaciones que éste nos brinda a cada paso del camino.

El fondo del asunto no está en si Dios se comunica con nosotros o no, está en que lo queramos escuchar. Tal y como lo lees, somos nosotros los que no permitimos que sus mensajes lleguen a y nos guíen a través de las vicisitudes que la vida nos presenta. Nuestros miedos y el ansia de control, nos hacen querer siempre que las cosas sean tal y como las deseamos y esto no está del todo equivocado o “mal”, hacer siempre lo mejor para lograr lo que anhelamos es lo correcto. Inquietarse por el resultado, incluso molestarse porque termina por no ser lo que esperábamos es lo que nos aleja de la verdad.

Al final, por más que nos esforcemos, termina ocurriendo lo que está para ocurrir. Si está en nuestros planes, lo pudiéramos llamar sintonía y en el caso contrario, in-armonía o desconexión. Las casualidades no existen, así que el que logremos las cosas por esfuerzo y esto nos haga sentir de maravillas no es más que establecer la conexión con esa misión de vida, con el plan maestro que la divinidad tiene para nosotros. Se consciente de que:

Hablar con Dios es muy sencillo, solo que no recordamos y nos toca practicar.
Hablar con Dios es muy sencillo, solo que no recordamos y nos toca practicar.
  • Dios siempre está al lado de cada quien para que suceda eso que tiene que ocurrir para nuestro mayor bienestar.
  • Lo que aparentemente no sale “bien” es solo una lección que nos toca aprender para poder avanzar.
  • Todo proceso de evolución y crecimiento implica atravesar por situaciones diversas, unas agradables y otras no tanto. No nos quedemos en las desagradables.
  • Todo pasa, podemos avanzar en consciencia sabiendo que lo que viene es mejor o quedarnos en la víctima, quejándonos hasta de Dios. ¿Qué decides?
  • Parece complicado, pero hablar con Dios no es tan difícil, es solo que no recordamos como hacerlo.

En esta experiencia de vida, cualquier cosa que emprendamos requerirá esfuerzo y dedicación, incluso la espiritualidad y hablar con Dios no es la excepción.

Todo lo mejor para ti.-

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