Contención.

La represión de una emoción nos coloca en la víctima y el sufrimiento. Se hace por miedo.
La represión de una emoción nos coloca en la víctima y el sufrimiento. Se hace por miedo.

¿Cuántas veces desde que tienes memoria has dejado de hacer algo por contenerte? Quizás por miedo a las consecuencias, porque te parece inapropiado o simplemente por el qué dirán. Seguramente más de las que quisieras admitir. Esto ocurre porque en la mayoría de las oportunidades solemos confundir la contención con la represión y a la hora de hablar de emocionalidad estos dos términos implican causas y consecuencias muy diferentes.

Contenerte puede ser un acto de autocontrol en el que lograr dominar tu emocionalidad o instintos y prevalecer sobre ellos, como cuando alguien contiene las ganas de fumar, beber o golpear a quien nos hace sentir de alguna manera incómodos. Impulsos totalmente dañinos que, más allá de las consecuencias negativas, nos generan sentimientos de culpa que marcan nuestra existencia. Por otra parte, esta misma culpa nos lleva a la represión innecesaria de actos totalmente naturales que, difícilmente puedan tener consecuencias negativas, pero que, sin importar esto, le atribuimos un resultado adverso solo por miedo.

La contención se hace desde la consciencia, con alegría y nos empodera para SER.
La contención se hace desde la consciencia, con alegría y nos empodera para SER.
  • Reprimirnos refuerza el sentimiento de culpa y nos coloca en el rol de víctimas impidiendo que seamos capaces de ver salidas que siempre han estado frente a nosotros.
  • En el proceso de la transformación, andar a ciegas genera mucha confusión y miedos. Solo recuerda, deja fluir eso que reprimes y comienza a andar la senda hacia lo que quieres ser.
  • Cuando nos contenemos, es un ejercicio de madurez, en el que logramos canalizar nuestros pensamientos hacia un bien mayor y en consecuencia, crecemos.
  • En la medida que prevalecemos sobre los instintos y emociones, canalizando los pensamientos desde la alegría, incrementamos el nivel de atención que requiere la creación de nuestros milagros y terminamos por materializarlos.

Somos los únicos responsables de nuestra realidad. No es el país ni el presidente, tampoco las guerras o la economía global, mucho menos el recalentamiento. Asume la responsabilidad, contén las ganas de ser víctima y guíate directamente hacia tus propios milagros.

Todo lo mejor para ti.-

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s