Recogimiento.

Tras el aislamiento se oculta el autocastigo y el juicio personal.
Tras el aislamiento se oculta el autocastigo y el juicio personal.

Conozco algunas personas que en la medida que se aventuran en situaciones que consideran riesgosas o conflictivas, suelen crear fortalezas imaginarias en las que, sin dudar, defienden su espacio de intimidad y no permiten que entren los demás, mucho menos si no pertenecen a los que ell@s calificarían como personas de confianza. Yo mismo soy una de esas personas.

Los protagonistas de esos silenciosos espacios de sufrimiento, les llaman de diferentes maneras; enconcharse, encerrarse, aislarse, tortuguear (si es que esta palabra existe), simbolizando en cada una; la entrada en un estado de soledad donde el apartarse supone la consecución de una respuesta al “problema” que se enfrenta en el momento. Pero lo que en realidad ocurre es que en este estado de reclusión la mayoría no medita sobre las posibilidades sino que atraviesa una especie de calvario donde el juicio a las propias acciones o no acciones, está a la orden del día.

Aislarse a meditar puede traer la solución a lo que es aparentemente un problema, pero apartarse a sufrir no deja más que el tiempo mal empleado.

Una de las maneras en las que pude dejar estos aislamientos fue el comprender que las soluciones están en todas partes y que las respuestas tienen formas insospechadas. Si bien, el espacio para meditar es indispensable a la hora de afrontar un reto, también lo es el hecho de que somos seres interdependientes y que solos, difícilmente pudiéramos avanzar. Algunas de las cosas de la que tome consciencia fueron que:

Construye salidas, puentes hacia las respuestas.
Construye salidas, puentes hacia las respuestas.
  • Cuando enfrentaba un problema, lo mejor era sacarlo del sistema para poder pensar con claridad. Es decir, no aislarme sino todo lo contrario.
  • La meditación requiere mucha concentración y esta no es posible o al menos es muy difícil si tenemos un pendiente dando vueltas en la cabeza.
  • La mente siempre hizo su jugada para hacerme caer en estados de depresión que irremediablemente me llevaron al aislamiento y si me descuido, aun suele hacerlo.
  • El aislamiento fue creciendo casi sin darme cuenta y revertir este proceso se convirtió en una tarea de observación permanente.

La invitación de hoy: Observa los momentos de cambio justo antes de atender la invitación a bajarte del mundo y encerrarte un rato. ¿Quieres meditar sobre lo positivo de la situación o solo alejarte de ella?

Todo lo mejor para ti.-

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