¿Al servicio de quién?

Nunca servimos a uno, siempre es a muchos, Dios incluido.

Nos gusta pensar que somos buenas personas al ayudar a los demás, que nuestra acción de servicio es hacia otros y que si lo hacemos de manera desinteresada, es mejor, hasta nos vanagloriamos de ello. Esto está bien, si nuestro nivel de consciencia nos impide mirar más allá de lo que está a simple vista.

Nuestras acciones están al servicio de Dios y el plan divino para el cumplimiento de nuestro propósito de vida.

Desarrollar la consciencia suficiente para comprender la magnitud de nuestro servicio no es una tarea sencilla, pero hacerlo le dará mayor sentido, por ejemplo; No se trata de hacerlo desinteresadamente, sino sabiendo que habrá una retribución y no sabemos cuál o de quién la recibiremos; vanagloriarse por haber ayudado a alguien le resta poder a la acción y por último, no servimos únicamente a otras personas, o al planeta, sino a toda la creación.

La invitación de hoy: Se manso de corazón y abre tu consciencia para poder servir de manera efectiva al seguir tu intuición, la voz de Dios dentro de ti.

Todo lo mejor para ti.-

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