¿Porque no alimento lo bueno?

Al encontrar lo bueno en nuestras vidas, podremos reconocer la presencia de Dios en todo

Estar en dolor puede ser una situación momentánea o una que se transforma en una condición, tal como la de no tener visión o audición normales. Por ejemplo, una persona con miopía, como en mi caso, tiene la condición de no poder enfocar objetos a la distancia, aun Sigue leyendo

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Alimentando lo bueno.

Alimenta los pensamientos que te convienen y transformate.

Hay una fábula Cherokee que cuenta que dentro de cada quien existen dos lobos batallando constantemente, uno malvado y otro bueno, cuando el nieto le pregunta a su abuelo cuál de estos dos gana, este le contesta, “el que alimentes”. Cuando Sigue leyendo

La calma en la tormenta.

Ante la crisis, respira, piensa y luego actúa.

De las cosas más complicadas que me ha tocado hacer y estoy seguro que ninguno se escapa de ella, es la de tratar de mantener la calma en medio de una vicisitud, ya sea que esté en angustia o molesto, incluso triste, se hace complicado dejar de estarlo, además que nunca falta un Sigue leyendo

De la causa a la solución.

Identificando las causas, los síntomas disminuyen y la consciencia se eleva.

Cuando siento una molestia en el cuerpo, mi mente comienza a divagar entre las posibles causas de la dolencia. Curiosamente, mientras más pienso, más se agudiza el malestar, generando a su vez la espiral negativa de pensamiento/emoción, es Sigue leyendo

Cuando aparecen las dificultades.

La identificas, determinas que la creo o como la atrajiste, aprendes la lección y continuas.

Después de haber estado justificando la queja por lo que me sucede y haberme estado sintiendo cómodo entre las energías de baja vibración, es menester que aparezcan las vicisitudes y los problemas, situaciones que complican la vida y que por supuesto Sigue leyendo

Da Rabia y frustración.

Cuando lo sientas, suéltalo, eso si, suéltalo y continúa.

Es verdad, hay ocasiones en las que es inevitable no subir la mirada al cielo y decir “Pero bueno, ¿hasta cuándo?” con un gesto de cansancio y quizás obstinación. De quedar hasta allí esa “queja” sería más una descarga de pesar que una posición Sigue leyendo