El fruto de la práctica continuada.

Fruto de la practica continuada
El fin último es la transformación.

Siempre, en cada disciplina a la que he dedicado mi entusiasmo y mi pasión, me he topado con el obstáculo de mantener la disciplina. Esta, siempre se ve afectada por la ansiedad de lograr un resultado óptimo, lo más pronto posible, todo esto, promovido internamente por nuestra apreciación sobre el resultado ajeno, pero casi nunca, centrado en el verdadero deseo interno de lograr.

A muchos de nosotros nos pasa que, pensamos que quienes son triunfadores en sus respetivas disciplinas, lo son a fuerza de talento.

Pero la verdad es que el talento ayuda, pero es la dedicación, la que nos eleva muy por encima del promedio, es la que nos da la oportunidad de acceder al reducido círculo de la excelencia y a su vez, a cualquier otra cosa material que recibamos por añadidura. Así que, no importa la actividad, ya sea en el deporte o en la música, en las artes escénicas o la escritura, en la práctica profesional o religiosa, siempre la práctica disciplinada es necesaria para triunfar.

El “éxito”, sea lo que sea que signifique para ti, es solo el resultado de la dedicación continua al logro de la excelencia.

Estudiar cada movimiento, cada posición, acompasar, alinear, grabar en la memoria, repetir. De eso se trata. Puede que no sepamos que recibiremos, pero de seguro la satisfacción de la transformación se hará notar, no solo en nuestro actuar, sino en la manera de pensar.

Dijo Dios al hombre, empuja esa roca todos los días. Y así lo hizo, día tras día empujó la roca, siempre en las mañanas, sin dejar tiempo al descanso. Pasado los años, el hombre, un poco cansado inquirió a Dios – Para que me has pedido que empuje esta roca a diario, si no he sido capaz de moverla un ápice. A lo que Dios contestó con amor – No te pedí que la movieras, solo que la empujaras, ¿acaso no te has dado cuenta de tu cuerpo? En como has transformado tu cuerpo sedentario en una figura corpulenta…

El fin de todo esfuerzo, no es el logro en sí mismo, sino la transformación del SER.

La invitación de hoy: Transfórmate.

Todo lo mejor para ti.-

Bilko Castro Arias

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