Lo que va por dentro.

Mirarnos cuesta, mirarnos en los defectos ajenos también. Ambos requieren de valentía.
Mirarnos cuesta, mirarnos en los defectos ajenos también. Ambos requieren de valentía.

Siempre hay algo que está dentro que me cuesta ver, bien sea porque no lo entiendo con mi mente o no deseo mirarlo porque me lastima. Cuando esto ocurre, comienzan a aparecer personajes nefastos que me muestran lo peor de mí, generando el rechazo natural expresado en frases como: Me cae mal; No lo soporto; Me da rabia; ¿Cómo es posible que X haga Sigue leyendo

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