El día siempre llega.

A todos nos ha ocurrido que por azares de la vida, nos vemos involucrados en alguna situación que requiere un enfrentamiento con eso a lo que siempre le hemos temido. Así nos encontramos en algún momento, aterrorizados por que vamos a defender una tesis de grado o porque vamos a bailar frente a un grupo de personas, incluso el día en que enfrentamos uno de los mayores y comunes miedos de la humanidad llega, el día de la muerte.

Solo mantente preparado, porque el día de enfrentarte, siempre llegará
Solo mantente preparado, porque el día de enfrentarte, siempre llegará

Pero hablemos de vida, ya que son esos momentos en los que nos llenamos de valor y nos colocamos frente a nosotros mismos, sin importar las razones que nos llevaron a esa situación, terminamos tomando aire y dando el paso, lanzándonos a lo desconocido e iniciando un cambio verdaderamente importante en nuestras vidas. Para muestra, recuerda ese logro que te hizo sentir tan orgulloso de ti. Cuando aprobaste la tesis de la que hablábamos antes, o recibes comentarios positivos por alguna conferencia magistral que hayas dictado.

Sin importar las frustraciones o fallas que hayan podido existir en el camino, la satisfacción de haber superado a tus propios miedos es tan grande que cualquier inconveniente pasa a ser totalmente despreciable. Ahora bien, ¿Cómo te sientes el día de hoy? Atrapado en algún círculo de emociones limitantes o pleno y satisfecho por algún logro. ¿Qué día no ha llegado porque evades ese enfrentamiento contigo mismo? enfrentar nuestros miedos es la manera como logramos obtener de nosotros, no solo momentos felices sino la fuerzas e inspiración para mantenernos en acción.

Todo lo mejor para ti.-

Otra y otra vez.

¿Como, Comenzar de nuevo? Pareciera que  una especie de penitencia esta de estar reiniciando una y otra y otra vez, al mismo tiempo, nos ataca el síndrome de memoria corta que hace que no recordemos cuantas veces hemos iniciado algo a lo largo de nuestras vidas, de hecho cada día es un inicio.

Sea cual sea la situación en la que te encuentres hoy, si es una “cómoda” que te hace sentir que no necesitas nada o una de angustia en la que “todo te hace falta” es importante que revises que es eso que no quieres iniciar. Normalmente cuando estamos estancados (sentirnos cómodos es estar estancado) es porque nos rehusamos a tomar la iniciativa de arrancar algún nuevo proyecto.

En estos tiempos de cambios fuertes y acelerados, las iniciativas ganan cuerpo y fuerza

Cada reinicio en nuestras vidas tiene la ventaja que no se hace nunca desde cero. Aprovecha tu experiencia acumulada para crear un nuevo TU.

muy rápidamente, por lo que se hace relativamente más sencillo crear nuevas y mejores situaciones para nosotros. El verdadero potencial de cada individuo aparece cuando nos dedicamos a la creación, si hoy no te sientes lo suficientemente creativo como para inventar algún negocio o actividad, te invito a  salir del área de comodidad innovando dentro de tus actividades cotidianas. Nuevas rutas para regresar a casa, un ligero cambio de horario para cuidar tu cuerpo o alguna mejora en la dieta, son solo pequeños pasos para la creación de un nuevo TU, no tengas miedo, ten presente que este reinicio incluye tus experiencias anteriores…

Todo lo mejor para ti.-

El mayor de los miedos.

Nuestros egos se encargan de generar muchos miedos en nuestra mente. Cada quien cuenta con una carga importante de ellos y los va empleando durante toda su vida. Considera esto, la emoción suele ser un gran obstáculo, pero ¿Qué tal si la empleamos de manera que funcione de impulso para superar las barreras que la vida nos impone?

La función del miedo es la de protegernos de aquello que sentimos o pensamos nos hará daño. Más que una emoción es un instinto de preservación que empleado de manera pronta y oportuna puede ser una herramienta poderosa.

Si no tuvieras miedo, ¿Que harías? ¿Tal vez lograr lo que te propones sin excusas?

Pero hoy día, la mayoría de los miedos están solo en nuestra mente, son creencias implantadas que nos mantienen limitados y en la medida en que les damos importancia, se van haciendo más poderosos, tanto que llegamos a creer que somos incapaces de lograr cualquier cosa que se nos plantee. Tal vez el mayor de los miedos sea el de no tener miedos, pues esto nos colocaría en la posición de hacernos verdaderamente responsables de lo que somos y donde estamos, sin las excusas que ponemos cada vez que queremos hacer algo y no lo hacemos.

¿A que le estas teniendo miedo hoy?

¿A hablar en público?, dificilmente las personas lastiman a un orador. ¿Tener éxito? Que tanto mal te puede hacer algún dinero o reconocimiento extra. ¿La muerte? Eso va a ocurrir hagas lo que hagas, así que dedícate a vivir mientras sabes que estás vivo. ¿Al rechazo de alguien? Si no te atreves ahora, puede que no tengas otra oportunidad. Solo piénsalo bien y ponte en acción. Nada nos limita más que nosotros mismo.

Todo lo mejor para ti.-

La fragilidad de las cosas.

La mejor manera de evitar el temor a ser lastimados es entregando nuestro afecto de manera espontánea.

¿Has estado alguna vez en una oficina postal con el propósito de realizar el envío de una encomienda muy frágil? La sensación de inseguridad con respecto del objeto a ser enviado es enorme. Lo envuelves con celo, colocas papel periódico, procuras plástico con burbujas de aire, de ser posible anime, lo colocas en una caja y por último te aseguras de que esté muy bien apretada la cinta plástica que la sella.

Algo parecido sucede cuando alguien te quiere demostrar afecto. Al final del día lo entrega con todo el temor para ver como el agente postal hace caso omiso, no solo a sus advertencias sino al sin fin de letras que indican FRAGIL. Luego, una vez recibido y habiendo pagado el envío, literalmente lo lanza junto con el resto de los paquetes. Es entonces cuando nuestro temor se convierte en rabia y de allí en adelante lo único que podemos hacer es rezar para que la encomienda no haya sufrido por los impactos.

Con nuestras emociones es similar, a veces intentamos  entregar algo de afecto con temor al rechazo, pero en la mayoría de las veces, somos ese agente postal que sin el menor cuidado trata las entregas ajenas. Presta atención a lo que recibes de los demás, casi siempre te entregan su confianza para que trates ese paquete con delicadeza. Parece  difícil, pero no lo es tanto. Presta atención al momento presente, solo así te darás cuenta de la manera como se comunican contigo y las intenciones que le imprimen a sus acciones.

Todo lo mejor para ti.-