Soy muy sencillo. Me compraron en una tienda de efectos escolares. Mi trabajo es mantenerme en la página que Pablo me coloca. Con este hombre no es fácil, es un lector compulsivo. Él lee mientras hace las labores en su casa, en la playa, en la iglesia, en la hora de receso en su trabajo, viendo la TV, hasta cuando come. Es un come libros y siempre me toma de la cintura sin delicadeza para marcar donde se quedó. Llevo con el más de 10 años y he entrado a más de mil libros, ya perdí la cuenta. Pablo prefiere las novelas y antología de cuentos. Lo que no le perdono es que nunca me deja comenzar un libro y mucho menos terminarlo. Me debo conformar con usar la imaginación para saber los eventos previos y cuál fue el desenlace. No debo quejarme, puede ser peor. Tengo la suerte que…
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