Tan cerca que no se ve.

tan cerca que no se ve
Nos esforzamos tanto en enfocar de cerca que nos cansamos y terminamos por dejar de lado el asunto hasta que se vuelva a presentar.

El principal problema que se nos presenta a la hora de iniciar un proceso de expansión de consciencia es que las cosas que tenemos que ver están tan cerca, que se nos hace prácticamente imposible apreciarlas. No importa cuánto empeño pongamos, eso que tengamos que cambiar para mejorar, será siempre, un tema que nos eludirá, especialmente cuando estemos más cerca de él.

De cerca se ven los detalles, pero muy de cerca, se ve borroso y cuesta enfocar.

En el proceso de expansión, llega un punto en el que, al menos algunos de los que estamos en ello, nos sentimos atascados, incapaces de avanzar. Es como el punto ciego de los espejos retrovisores del auto, ese en el que, al tratar de utilizarlo, no se ve nada, teniendo otro justo al lado del nuestro y si no cambiamos nuestro ángulo de visión al espejo o si no contamos con un copiloto atento, corremos el riesgo de ocasionar un accidente.

Todos tenemos un punto ciego que nos impide mirar aquello que nos limita avanzar.

Claro, también es cierto que podemos cambiar nuestra perspectiva, incluso solicitar ayuda externa, pero esto ya estaría en el terreno del “no querer” y es en este punto donde se complican las cosas. Es aquí donde la vida comienza a empujarte hacia eso que dices “no poder” mirar y te lo enseña en personas cercanas, familiares o amigos cercanos, que, con mucho amor y de forma inconsciente te muestran cosas que te molestan, incomodan o incluso, te disgustan tanto que pierdes el control y lo último que haces es darte la vuelta para no mirar.

Llegado ese momento, quedan dos alternativas, seguir escapando o enfrentar, aprender y superar.

Está bien, tienes herramientas, conocimientos y formación en temas holísticos y psicológicos, pero no avanzas y por más que los utilizas y consultas, no hayas la salida. Pero está allí, justo frente a ti, alguien te lo muestra, pero no lo ves, sigues y alcanzas el punto de quiebre, ese en el que te rindes y permites que Dios te guíe sin cuestionamientos. Entonces todo se hace claro, se enciende la luz en ese cuarto oscuro y se ven con claridad las salidas, el trabajo está hecho, solo queda actuar en consecuencia y avanzar.

La invitación de hoy: Mira lo que te molesta o incomoda en tu entorno, identifícalo con claridad. Ahora comienza por agradecer su presencia y el hecho que se haya manifestado para mostrarte algo de ti y luego podrás comenzar a trabajar en ello para superarlo.

Todo lo mejor para ti.-

Bilko Castro Arias.

QAnon

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