Él siempre nos habla

Los ruidos externos siempre van a estar allí y son solo una pequeña parte del ruido que tenemos dentro.
Los ruidos externos siempre van a estar allí y son solo una pequeña parte del ruido que tenemos dentro.

Honestamente, ¿Cuantas veces escuchamos eso de acallar la mente? Últimamente muchas veces, más de las que quisiéramos. Por otra parte, acallar la mente parece imposible, pues nuestro cerebro está permanentemente generando ideas a velocidades asombrosas, tanto que llegamos a abrumarnos con ellas y comenzamos a ser selectivos dejando aquellos otros pensamientos, los millones a los que no prestamos atención, allí, como cuando dejamos objetos regados por la casa haciendo desorden.

Son precisamente estos los que comienzan a estorbar, imagina la escena, un chico tratando de cortejar a una chica en una discoteca. Menuda tarea, particularmente si a nuestro protagonista le cuesta el baile. Tiene que hacer un esfuerzo impresionante para poder comunicarse verbalmente y lograr captar la atención de su pretendida para que la comunicación pueda ser más efectiva, es decir, lenguaje hablado y lenguaje corporal. El ruido del entorno, la música, los gritos, las palabras de otras personas distraen a la chica pero su cerebro es capaz de filtrar todo eso y prestar atención a su pretendiente, solo si este logra despertar interés. De esta misma manera opera nuestro cerebro a diario, incluso mientras dormimos.

Pero el ruido siempre está, es incómodo y es ese ruido el que precisamente nos distrae de aquellos pensamientos que en realidad nos interesan. Este es el silencio mental que debemos practicar, digamos que tenemos la capacidad de a través del enfoque, podemos filtrar y acallar los ruidos del entorno.

Mantener el orden en nuestro actuar, tener metas y valores claros son la clave para acallar el ruido mental.
Mantener el orden en nuestro actuar, tener metas y valores claros son la clave para acallar el ruido mental.
  • Para poder filtrar lo más importante es tener claridad en eso que queremos obtener, es decir, metas.
  • Los ruidos externos nunca van a cesar, son parte del entorno. Solo ten presente que tienes la capacidad de filtrarlos de forma efectiva.
  • Acallar la mente no es tan complicado, requiere esfuerzo, pero como en todo, con la práctica se logra la maestría. Nunca dejes de intentarlo.
  • Una vez que decidas intentarlo, no dejes de lado, Constancia, Orden y Disciplina son la clave.

Dios siempre nos habla, es como si tratásemos de escuchar el aleteo de un ave en el centro de la ciudad a horas del mediodía. ¿Imposible? Claro que no, pero es menester prestar mucha atención.

Todo lo mejor para ti.-

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2 respuestas a “Él siempre nos habla

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