En positivo.

El pensamiento disperso impide que nos concentremos en salir de nuestros conflictos.
El pensamiento disperso impide que nos concentremos en salir de nuestros conflictos.

Hoy en día es común escuchar frases como: Conéctate con lo positivo; ten fe; todo pasa por algo; Dios aprieta pero no ahorca, en fin todas ellas muy bien intencionadas para apoyarnos a salir de algún momento complicado que estemos atravesando. No sé si te haya ocurrido, pero en lo personal, se me hace muy complejo atender este tipo de invitación cuando estoy sumido en procesos de crecimiento y auto encuentro, esos a los que solemos llamar problemas, bien sean internos o externos.

Es precisamente en los momentos difíciles cuando debemos conservar la confianza en lo que somos y muy especialmente en aquello en lo que tenemos FE.

Recientemente pude darme cuenta de que el centro de las complicaciones en mi vida estaba en mi falta de confianza en mí mismo y en Dios. También entendí que, mientras menos confianza, más angustia sentía y esta se sustentaba en las proyecciones que hacía del futuro incierto. Todas estas visiones eran sobre la posibilidad menos favorable a un resultado positivo de la situación que estaba viviendo. La angustia se convertió en un monstro verdaderamente aterrador capaz de paralizarme hasta en mis proyectos más inspiradores.

Confía en que todo siempre es para tu mayor beneficio y el de todos los que te rodean.
Confía en que todo siempre es para tu mayor beneficio y el de todos los que te rodean.

Salir de estos estados no es nada sencillo, al menos por uno mismo y eso obedece a que nuestra mente trabaja a una velocidad casi indetenible que impide que tengamos la concentración necesaria para meditar y que, adicionalmente nos complica, aunque en menor medida, la fuerza de nuestras oraciones. Una vez identificado esto, es menester bajar la cabeza, asumir nuestra limitación, ser humildes y aventurarnos a pedir ayuda. Esto fue exactamente lo que recientemente me ayudo a superar una crisis de ansiedad, el apoyo de personas que, dispuesta al servicio, oraron y meditaron con la intención de ayudarme a superar mi conflicto personal.

La invitación de hoy: Confía en que todo lo que ocurre es para tu mayor bien, aunque no seas capaz de verlo en el momento; confía en ti y tus capacidades para superar cualquier conflicto; confía en Dios, su misericordia infinita y en que su plan siempre es mejor que el tuyo; confía en aquellos que te aman y siempre están dispuestos a apoyarte al menos con sus oraciones. Confía.

Todo lo mejor para ti.-

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