Donde pongas el ojo, pon tu …

Presta atención a tu corazón a la hora de plantear metas, es la unica manera de atinar seguido

Esta popular frase comúnmente referida al talento de los tiradores del lejano oeste, para acertar blancos complicados, “Donde pone el ojo, pone la bala” solían decirla de aquel quien atinaba la mayoría, si no todos sus disparos.

En la vida actual no tenemos que andar disparando a cuanta persona nos haga algo que no esté acorde con nuestra manera de pensar, esto sería poco conveniente, aun cuando algunos piensen que es menester hacerlo. Pero ciertamente podemos referirnos con esta frase a la capacidad de algunas personas en atinarle a sus metas de manera consecuente.

La puntería es más una cuestión de foco, en el que el tirador es capaz de alinear la boca del arma con la diana objetivo, considerando factores como distancia y velocidad del viento. En nuestra cotidianidad, el enfoque es más que una acción muscular sobre la retina, tiene mayor relación con la alineación de la vista con la visión y nuestros sentimientos acerca de la meta planteada. Donde pongas el ojo, necesariamente tienes que poner el corazón,  es la única manera en que este último pueda atinarle a los regalos que tu mente crea para tu vida.

Todo lo mejor para ti.-

Gracias mi señor.

Muy agradecido a mi hermano y amigo H. Torres V. por esta hermosa inspiración que hoy deseo compartir con todos ustedes. Trata de leerla en voz alta, solo para ti, es muy poderosa.

El agradecimiento es una de las actitudes más reconfortantes que podemos prácticar. Inténtalo

Mi Señor, Amor mío, Santo Cristo Redentor, hoy mi alma esta agitada, mi cabeza llena de pensamientos, preocupaciones e ilusiones;  el futuro y el pasado se cruzan no dejándome vivir el presente. No quiero distraerme en situaciones, eventos y vivencias que no han llegado y que no puedo controlar; tampoco quiero coexistir en el pasado, pretendiendo que todavía estoy en el. Yo solo quiero vivir el hoy según Tú Santa Voluntad, con la Guía de Tú Santo Espíritu y la protección de los Ángeles y los Santos. Ayúdame a despejar mi mente, a recobrar la paz y la serenidad, a enfocarme en hacer todo con amor, buscando siempre reconciliación y perdón, sin excluir, rechazar o aislar a nadie, mas bien que en todos los ambientes encuentre herramientas de integración, de reconciliación, de unión y encuentro fraterno.

Permíteme sentir muy de cerca la presencia amorosa de María Sanísima, Tú Madre inmaculada, mi Madre Auxiliadora; que Ella me acompañe en el Camino de la Vida y me alerte cada vez que mis fuerzas se debiliten o mi espíritu sea tentado a caer. Que la Alegría sea mi sonrisa, que la Paz sea mi presencia, que mis palabras sean brisa fresca, y mi oración sea alivio y motivo de levantarse otra vez.

Santo Cristo, Santo Jesús,…gracias,…mil gracias por estar siempre ahí, por el amor, por Tú Misericordia, por llevarme en Tus brazos, por Tú palabra y por Tú Perdón.

Si mi Alma y mi mente se distraen que sea solo pensando en Ti.

Te Amo Señor, Amén.

Hernan. Torres V.

Todo pasa.

Todos los eventos “buenos y no tan buenos”, alegres, tristes, de rabia, en fin, cualquier cosa que nos haya ocurrido ya pasó y mantenernos pegados a las emociones que se generaron en dichos eventos le resta fuerza a la presencia de Dios en nuestras vidas.

El camino a nuestro corazón comienza en la renuncia a nuestros pensamientos.

Esto nos lleva a la muy repetida frase de que tenemos que “vivir en momento presente”. Pero  ¿Cómo podemos interpretar esta frase sin que nos coloque en situaciones de tener que recordar o proyectar? Estar en “El Momento Presente” requiere de dos hechos, 1.- Que tengamos nuestra mente libre de pensamientos, concentrarse en la respiración es una buena manera de iniciar el vacío de nuestra mente  y 2.- Que nuestro cuerpo esté libre de emociones, una vez libres de pensamientos, esta tarea es un poco más sencilla.

Nuestra mente descontrolada genera pensamientos dispersos a cada instante, estos a su vez derivan en proyecciones o recuerdos de escenarios que disparan emociones en nuestro cuerpo y el resto, pues lo hemos ido viviendo.

Hay solo un espacio en el que podemos hacer silencio de emociones y pensamientos. Ese lugar es nuestro corazón, es allí donde podemos saber quienes somos y que es lo mejor para nosotros, pero para llegar allí debemos renunciar al dominio de la mente. Tal y como hemos dicho en anteriores oportunidades, nada es gratis en el camino de la evolución, así que toca practicar a diario para lograr conectarnos con nuestra divinidad y dejar atrás el mundo del dolor y el sufrimiento.

Todo lo mejor para ti.-

El mayor de los miedos.

Nuestros egos se encargan de generar muchos miedos en nuestra mente. Cada quien cuenta con una carga importante de ellos y los va empleando durante toda su vida. Considera esto, la emoción suele ser un gran obstáculo, pero ¿Qué tal si la empleamos de manera que funcione de impulso para superar las barreras que la vida nos impone?

La función del miedo es la de protegernos de aquello que sentimos o pensamos nos hará daño. Más que una emoción es un instinto de preservación que empleado de manera pronta y oportuna puede ser una herramienta poderosa.

Si no tuvieras miedo, ¿Que harías? ¿Tal vez lograr lo que te propones sin excusas?

Pero hoy día, la mayoría de los miedos están solo en nuestra mente, son creencias implantadas que nos mantienen limitados y en la medida en que les damos importancia, se van haciendo más poderosos, tanto que llegamos a creer que somos incapaces de lograr cualquier cosa que se nos plantee. Tal vez el mayor de los miedos sea el de no tener miedos, pues esto nos colocaría en la posición de hacernos verdaderamente responsables de lo que somos y donde estamos, sin las excusas que ponemos cada vez que queremos hacer algo y no lo hacemos.

¿A que le estas teniendo miedo hoy?

¿A hablar en público?, dificilmente las personas lastiman a un orador. ¿Tener éxito? Que tanto mal te puede hacer algún dinero o reconocimiento extra. ¿La muerte? Eso va a ocurrir hagas lo que hagas, así que dedícate a vivir mientras sabes que estás vivo. ¿Al rechazo de alguien? Si no te atreves ahora, puede que no tengas otra oportunidad. Solo piénsalo bien y ponte en acción. Nada nos limita más que nosotros mismo.

Todo lo mejor para ti.-

Renacer.

A diario tenemos la fortuna, al menos los que pueden leer esta nota, de renacer  y lo mejor de todo es que lo hacemos con la experiencia de todos los días anteriores, es decir, no olvidamos nada, ¿O si lo hacemos?

Al igual que el ave Fenix siempre renacemos, a diario y lo hacemos con la experiencia de todos nuestros días anteriores.

Nos perdemos el panorama de nuestras vidas porque no recordamos que ya hemos tenido la experiencia resolviendo situaciones, incluso más complicadas que las que se nos presentan a diario. Caemos en el juego de nuestros egos al permitir que la emocionalidad controle nuestras acciones haciéndonos repetir eventos con actores y escenarios un poco diferentes.

Renacer a diario es una experiencia extraordinaria en sí misma y si a ello le sumamos que no tenemos que iniciar de cero el día, pues tanto mejor. No pierdas la perspectiva real de la vida, puedes opinar que estas palabras son un tanto exageradas, pero eso serían pensamientos de tus egos, o ¿no estarás de acuerdo conmigo que es mejor pensar que sabes?

Todo lo mejor para ti.-

La fragilidad de las cosas.

La mejor manera de evitar el temor a ser lastimados es entregando nuestro afecto de manera espontánea.

¿Has estado alguna vez en una oficina postal con el propósito de realizar el envío de una encomienda muy frágil? La sensación de inseguridad con respecto del objeto a ser enviado es enorme. Lo envuelves con celo, colocas papel periódico, procuras plástico con burbujas de aire, de ser posible anime, lo colocas en una caja y por último te aseguras de que esté muy bien apretada la cinta plástica que la sella.

Algo parecido sucede cuando alguien te quiere demostrar afecto. Al final del día lo entrega con todo el temor para ver como el agente postal hace caso omiso, no solo a sus advertencias sino al sin fin de letras que indican FRAGIL. Luego, una vez recibido y habiendo pagado el envío, literalmente lo lanza junto con el resto de los paquetes. Es entonces cuando nuestro temor se convierte en rabia y de allí en adelante lo único que podemos hacer es rezar para que la encomienda no haya sufrido por los impactos.

Con nuestras emociones es similar, a veces intentamos  entregar algo de afecto con temor al rechazo, pero en la mayoría de las veces, somos ese agente postal que sin el menor cuidado trata las entregas ajenas. Presta atención a lo que recibes de los demás, casi siempre te entregan su confianza para que trates ese paquete con delicadeza. Parece  difícil, pero no lo es tanto. Presta atención al momento presente, solo así te darás cuenta de la manera como se comunican contigo y las intenciones que le imprimen a sus acciones.

Todo lo mejor para ti.-