Podemos seguir con la pausa.

Podemos seguir con la pausa
Sin palabras

Créeme, la pausa es tan extensa como lo necesites o creas necesitarlo, pues se trata de ti y tu vida y no me estoy refiriendo a poca cosa. Bien lo escribió una lectora Sigue leyendo

Hagamos una pausa.

Hagamos una pausa
Siempre hay tiempo, especialmente para ti.

Hasta ahora, el enfoque sostenido en los posts de Conexión Permanente, ha sido una línea de ideas, acciones, motivos, causas y consecuencias, que tienen como único fin, el proporcionar experiencias y herramientas que te ayuden a mantenerte en el presente y, claro, cosa que me funciona de Sigue leyendo

Yo también.

Reaccionamos y somos poco pacientes cuando no nos atrevemos a mirar nuestros comportamientos reflejados en otras personas.
Reaccionamos y somos poco pacientes, cuando no nos atrevemos a mirar nuestros comportamientos reflejados en otras personas.

Esta es la fórmula que encontré para desarrollar algunas virtudes que siempre he tenido y parecían no existir en mi personalidad. Pasar de ser irascible y poco paciente a tener la capacidad de escuchar con atención y responder en lugar de reaccionar, parecían ser cambios inoperantes hasta que entendí que “Yo también” actúo de manera inapropiada, afortunadamente, cada vez con menos frecuencia. Si alguien Sigue leyendo

Te invito.

Esta es solo una invitación para este fin de semana, no faltes.
Esta es solo una invitación para este fin de semana, no faltes.

A este punto del año ya hemos conversado sobre muchos tópicos que aunque parecieran desarticulados, están mucho más vinculados de lo que pudieras imaginar. Si hiciéramos la pregunta ¿Cuál es la finalidad de la vida? Seguramente tendríamos siete mil millones de respuestas diferentes con argumentos muy parecidos, algunos coincidirían pero al momento de aclarar, daría un Sigue leyendo

Cuando te acuerdas.

El ego se quiebra en el momento que estamos listos para recibir a Dios. Quien todo lo puede.
El ego se quiebra en el momento que estamos listos para recibir a Dios. Quien todo lo puede.

Es duro admitirlo y por no decir que a todos nos ocurre, diré que la mayoría de nosotros, creyentes o no, nos viene Dios a la memoria solo cuando ya nos sentimos derrotados, cuando la situación pareciera ser más grande que nosotros, al nivel que nos abruma haciendo que nuestras emociones afloren como puedan. Es en ese preciso instante cuando acudimos a instancias supe Sigue leyendo