Reconectarme.

Solo en la intimidad de mis pensamientos puedo hallar el camino hacia mi corazón.

Una vez que he podido apreciar lo que no quería ver en mi comportamiento, logro ampliar la consciencia de mis acciones y sus consecuencias futuras, alcanzo la conexión con Dios, la fuente de todo lo que soy y es en ese momento cuando mi vida cobra Sigue leyendo

Dejar ser.

La mayoría de las veces andamos de espalda a los espejos.

Dejar que los demás sean como quieren ser es una tarea complicada, especialmente si me muestran algo que no quiero mirar en mí. Las cosas deben ser cuando y como “Yo quiera» y si no, entonces que no sean, esto es una situación extrema, pero en líneas generales mi Sigue leyendo

Aprendiendo de la crisis.

Aprende, crece y transformate.

Es natural que las personas sintamos miedo de las crisis, sin darnos cuenta que estás son la representación de un cambio que necesariamente debe ser acelerado para generar mejoras en las condiciones ambientales de quienes viven el proceso. Bien sabemos que “La única constante en la vida es el cambio”, todo muta de constantemente hasta trascender hacia algo superior, incluso los seres humanos. Siendo esto cierto, entonces Sigue leyendo

Después de la crisis.

Después de la crisis, las cosas tienen que ser diferentes.

Una vez que todo está en calma es necesario que haga una evaluación de lo sucedido, pero no para hacer una calificación de si estuvo bien o mal, sino para comprender las lecciones aprendidas con respecto Sigue leyendo

Durante la crisis.

Enfoca tus pensamientos hacia la búsqueda de alternativas.

Después de haber respirado y analizado la situación, corresponde continuar con la respiración consciente y al mismo tiempo, la observación de los estímulos externos y su influencia en mi manera de sentir, lo que consecuentemente generará reacciones, en el Sigue leyendo

Ante la crisis.

Detente, respira, razona ante la emocionalidad, continua.

Hace algunos años aprendí que ante situaciones de conflicto, ya sean discusiones, disgustos, molestias, incluso tristezas y desconciertos, debía prestar atención a lo único que verdaderamente me mantiene con vida, “Respirar”. Aprendí que el cuerpo humano es capaz de soportar hasta 7 días sin alimentos y aproximadamente Sigue leyendo