Palabras de amigos, charlando de manera amena en encuentros enriquecedores, te das cuenta que entre frase y frase se escapan ideas repletas de luz. ¿Qué cómo lo sabes? Pues no tienes manera de saberlo, solo de sentirlo. Es en tu corazón y no en tu mente donde comienzan a caer las monedas que dan sabiduría a tu existencia.

No importa cuántos libros hayamos leído, tampoco cuanto recuerdes o sepas sobre ellos, lo que cuenta es como utilizas ese conocimiento para enriquecer la vida de otros, para agregar valor en tu propia vida y en definitiva para sumar en el avance colectivo. Lo curioso de todo esto es que la sabiduría que aparentemente encontramos siempre estuvo allí, luego entonces, nuestra búsqueda no es más que algo simbólico, un viaje imagin Sigue leyendo





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